Hubo una explosión hidrotermal que, si bien no causó heridos y solamente supuso daños en las instalaciones, reaviva el temor a que esta zona, que entra en la categoría de supervolcán, pueda entrar en erupción.

EL SUPER VOLCÁN YELLOWSTONE emitió, el lunes 23, una explosión en la que expulsó vapor mezclado con agua muy caliente y tierra que no ha tenido mayores consecuencias que la de daños en las instalaciones y un cierre temporal de la zona de Biscuit Basin, una de las zonas termales del parque de Yellowstone. Un visitante pudo grabar el acontecimiento, que si bien lógicamente supuso un susto para los excursionistas, ha quedado solamente en eso… por ahora.
La Sociedad Geológica ha explicado que solo es una explosión hidrotermal, sin magma. Han añadido que el incidente no implica por ahora un aumento en la actividad volcánica de la caldera, lo que supone que no hay riesgo inmediato de una erupción que, de producirse, causaría un invierno volcánico. En este escenario, la ceniza de una erupción bloquearía los rayos del sol, lo que llevaría a una hambruna generalizada al acabar con gran parte de los cultivos y la propia vida, abocando a la humanidad y el resto de especies animales del planeta al borde de la extinción.
El gran peligro de Yellowstone está en que entra en la categoría de supervolcán. Se trata de un volcán con una cámara magmática mil veces mayor que la de uno normal. En la escala de erupciones, entran en la categoría VEI-8 (Índice de Explosividad Volcánica por sus siglas en inglés), la más alta registrada en la historia.
Las consecuencias de la erupción de un supervolcán, por hacernos una idea más cercana, son de tal nivel que fueron las responsables de causar la Edad de Hielo hace unos 75.000 años. En este caso, fue la erupción del lago Toba, en Indonesia, la responsable de este evento cataclísmico. Por supuesto, estos eventos van acompañados de tal actividad en la corteza que irían acompañados de terremotos que alterarían la superficie de manera considerable.
En el caso del supervolcán de Yellowstone, su última erupción conocida según estudios tuvo lugar hace 640.000 años, con un volumen de 1.000 km cúbicos de ceniza expulsada a la atmósfera. Incluso cuando queda lejos de la mayor emisión de la que se tiene constancia (también en EEUU, en La Garita de Colorado, con 5000 km cúbicos de emisiones), la actividad de la caldera de Yellowstone es un fenómeno que se examina constantemente para tomar posibles medidas en caso de que aumentara.

