
Hamas lanzó cohetes sobre Tel Aviv y un bombardeo de Israel que alcanzó un campo de refugiados en Rafah dejó al menos 50 muertos
Por primera vez en al menos cinco meses, el grupo Hamas lanzó este domingo una andanada de cohetes sobre Tel Aviv y el centro de Israel que hizo sonar las sirenas de ataque aéreo, sin que se registraran víctimas personales.
Pero al final del día, un nuevo bombardeo israelí sobre Rafah golpeó inmediaciones de un campo de refugiados donde, según denunciaron los palestinos, hubo al menos 50 muertos.
Fuentes militares de Israel indicaron que analizaban esa información y que no hubo tampoco informes de daños del ataque de Hamas con al menos ocho cohetes, que fue reivindicado por el ala militar del grupo como “una respuesta a las masacres sionistas contra civiles”.
Se trataría del primer ataque con cohetes de largo alcance desde Gaza desde enero.
Desde entonces, los milicianos palestinos han seguido disparando esporádicamente cohetes y granadas de mortero contra comunidades israelíes a lo largo de la frontera de Gaza.
El portavoz militar israelí, el contralmirante Daniel Hagari, sostuvo que los proyectiles cruzaron hacia Israel después de ser lanzados desde el área de la ciudad de Rafah, en el sur de Gaza, donde las fuerzas israelíes lanzaron recientemente una incursión. Indicó que “varios” de los proyectiles fueron interceptados.
Hamas afirmó la noche del domingo que los palestinos deben «levantarse y marchar» contra la «masacre» del ejército israelí en la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza.
Casi 36.000 palestinos han muerto en los ocho meses de guerra, según el Ministerio de Salud gazatí, que no distingue entre combatientes y civiles.
En torno al 80% de los 2,3 millones de habitantes del territorio han huido de sus hogares, el hambre es generalizada y funcionarios de Naciones Unidas dicen que partes del territorio sufren hambruna.
En cuanto a los muertos de Israel, se habla de más de 29000 personas y 7000 desaparecidos.

Hamas desencadenó la guerra con su ataque terrorista del 7 de octubre contra Israel, en el que milicianos palestinos mataron a unas 1.200 personas, en su mayoría civiles, y tomaron unos 250 rehenes. La organización fundamentalista aún retiene a unos 100 cautivos y los restos de otros 30 después de que la mayoría de los secuestrados fueran liberados durante un cese el fuego el año pasado.
El lanzamiento de cohetes de Hamas y el nuevo ataque israelí sobre Rafah ocurre horas después de que el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu hubiera comunicado su decisión de reabrir nuevamente las negociaciones con los mediadores internacionales (EE.UU., Egipto y Qatar) para una tregua con el grupo palestino que permita liberar rehenes.
El premier israelí se resiste a los reclamos de poner fin a la guerra, aunque soporta una gran presión interna e internacional, con una orden de arresto en su contra de la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, bajo cargos de crímenes de guerra, y reclamos de países amigos de Israel para un fin del conflicto.
El jefe de gobierno enfrenta crecientes reclamos de la población israelí para que llegue a un acuerdo con Hamas a fin de lograr la libertad de rehenes que aún quedan, algo que Hamas se ha negado a hacer si no hay garantías de que la guerra terminará y las tropas israelíes se retirarán por completo.
Netanyahu y otros líderes israelíes lo han descartado.
La semana pasada, España, Noruega e Irlanda, tres aliados, anunciaron que reconocerán un Estado palestino, lo que aísla a un más al gobierno hebreo.

