23 de octubre de 2023
Si el calentamiento global supera los 2 °C, la biodiversidad marina se verá afectada de forma permanente e irreversible según los expertos, lo que también podría tener importantes consecuencias para la actividad humana.

Según científicos y climatólogos, el objetivo fijado en el Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a «sólo» +1,5 °C es inalcanzable. Según los expertos del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), este umbral podría incluso superarse en un futuro muy próximo, ya en 2030.
Uno de los escenarios previstos por los climatólogos es que la temperatura global aumente en torno a +2 °C con respecto a la era preindustrial, lo que tendría graves consecuencias para la vida terrestre y marina. A este nivel, ningún ecosistema, terrestre o marino, saldría indemne.

El pasado mes de julio, la temperatura media de los océanos del mundo alcanzó un máximo histórico de 20,96 °C, según datos del servicio europeo Copernicus. También se midió un récord mundial durante el verano frente a las costas de Florida, donde se registró una temperatura del agua del mar de 38°C, ¡la más alta desde que hay mediciones!.
Este calentamiento de los océanos dista mucho de ser beneficioso para los ecosistemas marinos. Un equipo de investigadores ha estudiado la relación entre el calentamiento de los océanos y la disminución de la cantidad de oxígeno bajo la superficie del agua, oxígeno tan necesario para la vida marina como para la terrestre. El aumento de las temperaturas reduce considerablemente la solubilidad del oxígeno.
Este descenso de los niveles de oxígeno podría reducir el hábitat de muchas especies marinas, que poco a poco se van asfixiando en un entorno cada vez más contaminado. Es el caso, por ejemplo, del atún, que se pesca en masa y suele residir a poca profundidad, donde el oxígeno es más abundante que en los abismos. Pero el calentamiento de los océanos está reduciendo gradualmente su hábitat, lo que podría amenazar a esta especie.

Sin embargo, el descenso de los niveles de oxígeno no sería la única consecuencia del calentamiento de los océanos, ya que éstos también se volverían más ácidos. La acidificación de los océanos es una consecuencia directa del aumento de los niveles de CO2 en la atmósfera.
Cuando éste es absorbido por los océanos, se produce una reducción del pH, lo que supone una amenaza para muchos organismos, sobre todo para aquellos cuyos esqueletos o caparazones están formados por carbonato cálcico (crustáceos, corales, plancton, etc.).

