Cada vez es más crítica la situación en la cadena de los Andes entre Perú y Bolivia, cuna de los incas; el lago es considerado uno de los cuerpos de agua más grandes de América del Sur.
03 de octubre de 2023
El Titicaca es el lago navegable más alto del mundo y el más grande de Sudamérica; está a más de 3800 metros de altura, tiene una superficie aproximada de 8490 km2 y una profundidad de 280 metros. Los niveles de agua en el lago disminuyen rápidamente después de una ola de calor invernal sin precedentes; esto afecta el turismo, la pesca y la agricultura, de las que dependen los lugareños. Todo indica que la situación irá empeorando en el lago que comparten Bolivia y Perú. El lago se encuentra a 25 centímetros del mínimo histórico registrado en 1996.

En Huarina y en los bordes del lago se ve que donde había agua ahora hay tierra seca, piedras, barro e incluso algún que otro muelle de madera que sobresale. Las zonas que eran navegables hoy se pueden atravesar a pie. Además de la sequía el Titicaca sufre una fuerte contaminación por todos los desechos que genera la ciudad de El Alto, una de las más pobladas de este país sin salida al mar, además se suma la pesca indiscriminada que está diezmando las especies.
En los poblados sobre el Titicaca hay desesperanza y preocupación de que el agua no vuelva a sus niveles normales en el lago navegable más alto del mundo. Uno de los responsables de la falta de agua es ocasionado por el fenómeno del niño sumado al cambio climático. El descenso del nivel del agua superó la alarmante caída de los 60 centímetros y la situación de esta reserva vital para el sustento de miles de habitantes tiende a empeorar.

En todo el lago hay más de 60 mil hectáreas de totorales, equivalente a 84 mil canchas de fútbol, que además de ser el insumo para construir viviendas, embarcaciones y artesanías que las familias venden a los turistas, son el hábitat de al menos 20 tipos de peces y 35 especies de aves. El biólogo y director de la ONG Natural Way de Puno, Jhazel Quispe, cuenta que los totorales son el refugio de una especie de ave conocida como el zambullidor del Titicaca, que no tiene la capacidad para volar y que utiliza la planta para anclar sus nidos. En el distrito de Chucuito, por ejemplo, esta ave se está quedando sin lugares para vivir porque la superficie del lago se está alejando de la orilla y debido a ello la totora se está secando.

