EL MISMO NEGACIONISMO QUE PRACTICAN ELLOS.
El negacionismo del cuarto gobierno kirchnerista respecto de la grave situación de derechos humanos en Venezuela quedó evidenciado una vez más, el pasado lunes 25 de septiembre en la 54° sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, cuando el dialogo interactivo de los Estados sobre el informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela (FFM), el embajador Villegas Beltrán, a cargo de la representación Argentina en Ginebra, en su alocución no mencionó los crímenes de Maduro debidamente documentados en el informe de la FFM: ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, tortura, violencia sexual y de género, acoso y amenazas a familiares de opositores políticos, censura a la prensa, restricciones a las ONGs, entre otras, como sí hicieron por ejemplo Uruguay, la Unión Europea, Suiza y Estados Unidos.

Tampoco exigió al gobierno venezolano observar las recomendaciones hechas por la Misión, a la que evitó alevosamente tanto nombrar como reconocer la tarea humanitaria llevada a cabo, según consta en la extranet del Consejo de Derechos Humanos donde puede ser consultada la intervención de la delegación argentina
Lo que debe decirse una vez más y tantas como sea necesaria, es que en Venezuela se amenaza, persigue, encarcela y tortura a las personas que critican o se oponen a las políticas del autoritarismo impuesto. Nicolás Maduro no quiere que exista algún competidor político a la hora de celebrar elecciones, ni tampoco personas que se sientan libres y sin miedo, puesto que el autoritarismo sólo busca la anulación del otro y ese otro puede ser cualquier persona.
En el año 2021 en la ONU, la presidenta de la FFM, Marta Valiñas, expresó que el concepto estatal de “enemigo interno” parece ser cada vez más amplio y con una tendencia creciente a la persecución de personas y ONGs humanitarias y de derechos humanos.
Hace unos días, la misma Misión publicó otro contundente informe sobre los últimos tres años. La Misión describe cómo funciona el régimen venezolano a través de sus mecanismos de represión y restricciones del espacio cívico y democrático, también cómo las personas por su trabajo en el sindicalismo, derechos humanos o incluso, sin tenerlo claro, por ser percibidas como posibles disidentes, sufren actos de humillación, abusos sexuales y torturas.

Ni siquiera quienes fueron importantes aliados de Maduro hoy están a salvo y es que ninguna persona o agrupación lo podría estar frente al autoritarismo. Recientemente el Partido Comunista de Venezuela fue asaltado por el régimen venezolano y luego entregado a personas aliadas de Maduro, lo que anteriormente solo había sucedido con partidos que pertenecen a la tradicional oposición venezolana.
Todas estas medidas han sido justificadas a través de mentiras y es que la desinformación es otra forma de hacer daño deliberadamente, de causar un perjuicio social y es imposible pensar en democracia en un país sin libertad de expresión. El régimen de Maduro ha diseminado noticias falsas a través de su gigante aparato de “noticias”. No olvidemos que el Kirchnerismo en su naturaleza populista y poco democrática, tampoco es ajeno a generar mentiras y desinformación.

