Era un caluroso verano porteño en el año 1912 cuando el Congreso de la Nación Argentina adoptó una medida que, aunque era considerada revolucionaria por algunos, excluía a las mujeres de un derecho fundamental. El 10 de febrero de ese año, se sancionó el voto secreto y obligatorio, pero solo los hombres mayores de 18 años, alfabetizados, nacidos en Argentina y residentes de las entonces 14 provincias podían ejercer este derecho.

Esta resolución pronto desató una ola de indignación entre las mujeres argentinas. En una sociedad empapada de misoginia y machismo, se la estaba apartando del derecho al acceso a la esfera política y a la toma de decisiones en su país.
Tal era el enojo con las autoridades y el deseo de cambiar las cosas que, reunidas diariamente en los despachos de los diputados y senadores, con el paso de los años comenzaron a acercar una catarata de telegramas con un extenso número de remitentes. Mediante esta acción pedían, nada más y nada menos, la aprobación de la ley del voto femenino que les permitiera ser parte, en las urnas, de los debates políticos y coyunturales propios del territorio argentino.
Este pedido desencadenó un debate público en el que tanto mujeres como hombres defendían sus posturas, ya fuera a favor o en contra. Las voces más influyentes, como las de las actrices famosas de la época, llevaron la discusión a la televisión y al cine. Los carteles que inundaban las calles proclamaban un mensaje claro y rotundo: «La mujer puede y debe votar».
Julieta Lanteri, Alicia Moreau de Justo, Elvira Rawson, Florentina Gómez Miranda, entre otras sufragistas, lideraron la lucha por los derechos de las mujeres, continuando la senda de cambios iniciados en Occidente. En Estados Unidos, las mujeres habían comenzado a votar en 1920; en Uruguay, en 1927; y en España, en 1933. Las voces que clamaban «Una, dos, tres, que se apruebe de una vez» serían las artífices de un acontecimiento histórico para el país.

Finalmente, el 9 de septiembre de 1947, como un reconocimiento a la incansable lucha de las mujeres argentinas, la ley del voto femenino fue aprobada por la Cámara de Diputados de la Nación. Pocos días después, el 23 de septiembre, la «Ley 13.010» fue promulgada en un emocionante acto en la Plaza de Mayo. Finalmente, el 11 de noviembre de 1951, se celebraron las elecciones presidenciales. Ese día, miles de mujeres ejercieron su derecho al voto por primera vez, con un 90 % del padrón femenino participando en las elecciones.
El camino hacia el voto femenino en Argentina fue una lucha valiente y persistente que demostró que la unidad y la determinación pueden cambiar la historia. Las mujeres argentinas, no solo conquistaron el derecho al voto, sino que también sentaron un precedente en la lucha por la igualdad de género a nivel mundial.

