El Gobierno de Alberto Fernández ha perdido la guerra que declaró hace poco más de un año contra la inflación. En agosto, el IPC registró un salto del 12,4% respecto a julio, el aumento de precios más alto en un mes desde 1991, cuando el país sudamericano dejaba atrás la última hiperinflación de su historia. En el último año, en el que las riendas de la política económica han estado en manos del ministro de Economía Sergio Massa, la inflación interanual ha escalado hasta el 124,4%, una cifra récord en las últimas tres décadas.
Gran aumento de la carne, más del 30% en sólo un mes. La salud (15,3%) y de equipamiento y mantenimiento del hogar (14,1%). Argentina tiene la segunda inflación más alta de Sudamérica, sólo por detrás de Venezuela (422% interanual). Sus habitantes están acostumbrados a vivir con aumentos constantes de precios, pero las generaciones más jóvenes nunca habían visto que se disparasen a semejante velocidad. En los días posteriores a la devaluación, se paralizó la cadena de suministro y algunos negocios dejaron de vender por falta de precios. Cuando llegaron las nuevas listas, la mayoría de productos había aumentado más del 10%.

